domingo, 4 de abril de 2010

LOS OJOS DE LA CAPILLA

Lo acontecido hoy en el Tour de Flandes, justifica y representa a grandes rasgos este deporte y la belleza sin igual del mismo. El espectáculo y sus protagonistas estuvieron acorde con la cita, con la mística que destila la carrera, y la épica histórica de la misma. Y esque quizá no halla palabras, pluma, e incluso las teclas de este ya vetusto teclado, para adjetivizar lo ocurrido en la dura y emblemática rampa adoquinada del Kapelmuur (El Muro de La Capilla), donde el suizo Fabian Cancellara, asestaba el golpe definitivo para hacerse con su primer monumento flamenco y tercero en su cuenta particular, de los cinco denominados como tal, al ciclismo.
Espartaco, apelativo con el que es conocido el corredor helvético, prosigue con su acercamiento y obcecación de ser el primer no belga, en conseguir los cinco cetros monumentales, y para no desentonar con la armonía de sus victorias precedentes en París - Roubaix y Milán - San Remo, su triunfo en Flandes no podía ser menos, que una exhibición portentosa a las que el corredor de Berna empieza a mal acostumbrarnos, retrotrayendo un ciclismo de otra época,

Con el ambiente patrio-festivo habitual, partía de la Plaza del Mercado de Brujas, la 94ª Edición del Tour de Flandes, envuelta entre oscuros nubarrones y el brillo del suelo mojado por la lluvia. Con 262 kilómetros por delante, entrampados por los angostos y adoquinados muros que llevan a Meerbeke, se ponía en marcha un pelotón compuesto por más de 200 corredores, del cual saltaban Michele Merlo (Footon - Servetto), Mikhail Ignatiev (Katusha), Olivier Bonnaire (Bbox - Bouygues Telecom), David Boucher (Landbouwkrediet), Nicolas Rousseau (Ag2r - La Mondiale), Joost van Leijen (Vacansoleil), Floris Goesinnen (Skil - Shimano) y el español Vicente Garcia Acosta (Caisse d’Epargne), conformando la fuga del día, que llegó a contar con una renta máxima, superior a los 10 minutos, que se fue evaporando a medida que se sucedían los temibles bergs, muy especialmente gracias al empeño del conjunto Saxo Bank, al que ayudaba timidamente en la labor, los británicos del Team Sky en cabeza de pelotón.
Los primeros muros (Kluisberg
y Knokteberg) eran sorteados sin aparentes problemas, aguardando para el inminente y temible encadenado, Oude Kwaremont-Paterberg-Koppenberg, que empezaría a clarificar la situación de carrera, desmembrando el pelotón en pequeños grupos, que hacían lo indecible por volver a entrar.

El tríptico adoquinado posterior, compuesto por
Steenbbekdries, Taaienberg y Eikenberg, hacia concesiones al reagrupamiento, mientras al frente comandaba Sky arropando e imponiendo el ritmo que le convenía a su jefe de filas Juan Antonio Flecha.
Con los escapados ya engullidos por el gran grupo, y antes de llegar a uno de los puntos claves para el desenlace de la carrera, hubo una sucesión de tímidos ataques, ejercidos por el aussie Matthew Hayman (Team Sky), con clara intencionalidad de ejercer posteriormente de enlace para su líder, o del mismísimo Lance Armstrong (RadioShack), al cual no dudaron en saltar a su rueda Philippe Gilbert y el propio Tom Boonen.
No solo esos tímidos ataques acapararían el protagonismo antes de llegar al decisivo Molenberg. Una serie de infortunios mecánicos a diversos corredores como Lars Boom (Rabobank), Thor Hushov (Cervélo) y muy especialmente el campeón danés Matti Breschel (Saxo Bank), que se había mostrado con suficiencia en los muros anteriores, daban al traste con sus opciones, o más importante aún, con la labor táctica a desempeñar en función de su compañero Fabian Cancellara, para la búsqueda de una hipotética victoria. Con el peón principal de Saxo Bank fuera de juego, la iniciativa en el citado Molenberg pasaría a ser propia por parte del rey del tablero del conjunto danés, que ponía un fuerte ritmo en los pocos más de 300 metros adoquinados que comprenden el sector, al que únicamente Tom Boonen sería capaz de seguir, no sin titánico esfuerzo de por medio.

Ambos corredores ataviados con sus respectivos maillots de campeón nacional, encaraban los últimos 44 kilómetros que restaban a meta en perfecta sincronía, que hacia aumentar las diferencias con el grupo perseguidor compuesto por diez hombres, Philippe Gilbert, Sebastian Langeveld, David Millar, George Hincapie, Leif Hoste, Bjork Leukemas, Johnny Hoogerland, Juan Antonio Flecha y los compañeros de Boonen, Maarten Wynants y Stijn Devolder, que ejercian de freno ante los diversos arreones que se producian en el grupeto. La falta de entendiento de éste, ocasiono el intento desesperanzado en solitario del brítanico Millar, que poco después recibiría la compañía de Leukemans y Gilbert.
Sorteados los tres escollos, Leberg, Berendries y Tenbosse, con más de un minuto sobre el trio perseguidor, el campeón belga y el suizo se acercaban inexorablemente, al eterno e inapelable juez de la contienda, el Kapelmuur, engalanado nuevamente para la ocasión, con el fervor y la pasión desatada, que vive la región del norte de Bélgica, ante su gran escaparate a ojos del mundo.
Seria justo en el tramo más duro del muro, donde Fabian Cancellara dejaría una imagen ante miles de retinas, que a buen seguro será archivada por las mismas pupilas y de paso a los anales de la historia del ciclismo y en su defecto a la de la propia carrera, subiendo a un ritmo demoledor sin levantarse del sillin, dando sensación de levitar sobre el pavé, ante el cual el ídolo local, no pudo más que acompañar con la mirada mientras se retorcía en el rudo adoquín de Geraardsbergen.

Localidad que veía como el corredor helvético, se dirigía a la última dificultad empedrada de la jornada, el Bosberg, que encaró con más de un minuto sobre el ciclista belga, quien en un alarde de orgullo se rehizo del "shock" anterior, para no acabar siendo alcanzado por Leukemans y Gilbert, que amenazaban peligrosamente por detrás.
Con todo decidido, Cancellara se postraba en solitario en la larga recta de Meerbeke, para recrearse tranquilo y lleno de jubilo a la vez, tras una exhibición histórica sin paleativos, que hizo que se cumplieran con creces las espectativas creadas. Boonen llegaba a 1'15" del corredor suizo, mientras que Gilbert se imponía con facilidad a su compatriota Bjork Leukemans, por el tercer puesto.
Ni las palabras, las vetustas teclas, las letras, y las más excelsas plumas, podrán definir lo indefinible de lo memorable, miles, tal vez millones de retinas, de pupilas archivadoras podrán atestiguar con el tiempo lo acontecido el primer domingo de abril de 2010, pero solo unos ojos serán imperturbables, sigilosos y mudos con la historia una vez más. Los ojos de La Capilla.

5 comentarios:

  1. Me he vuelto a emocionar leyendote.

    ResponderEliminar
  2. No hay duda, eres un genio macho, hasta el título tiene clase.

    ResponderEliminar
  3. Gracias a ambos.

    CRACKmelo!! texto al margen, no me extraña que te emociones, recordando el carrerón que vimos. Tu que sabes de esto, y mucho, Flandes es Flandes.

    Estimado Gasberts muchas gracias, aunque sabes que el halago me ruboriza. Pienso que el titulo, es una manera de ilustrar a la gran testigo de las hazañas de los ciclistas en ésta carrera, impasible al tiempo, testigo mudo presencial de éstas.

    ResponderEliminar
  4. frank vandenbroucke29/5/10 23:18

    lo mejor del tour de flanders es ver a los pirados de esa foto a falta de 16km de meta en el kapelmuur con las venas rojasos los describo:el de la camiseta roja es el de la leffe, el de al lado es el ingeniero de sitemas un hombre ya muy veterano y bueno que dicir del ultimo el cabecilla del grupo el hermano del de la leffe.El grandioso Gasol un pirado al que le estallan las venas cada vez que ve aparecer a su bonnen.

    ResponderEliminar
  5. Estimado VDB:

    Los conozco a la perfección, ya que frecuento Parlamento Ciclista, y la historia está sacada del Foro Ex de Eurosport, donde Slim_Shady, bautizo a Henry van Rosson, como "Gasol", luego parece que el gran Copolillo (rusas_macizas), bautizo a su hermano como "El de la Leffe", y al viejuno como el "El ingeniero canoso de sistemas".

    Este año post- Flandes, bautizaron a otroo como "El Capitan Pescanova".
    No te imaginas, las risas que me he hechado, con las desternillantes historias sobre "Los pirados del Muro", he acabado solo ante la pantalla del ordenador, llorando literalmente de la risa.

    Ahhh, por cierto, hay ungrupo en Facebook, sobre esta historia en el que estan todos los protagonistas en el, Gasol y su hermano inclusive, y el propio Capitan Pescanova.
    El grupo se llama: Henry Van Rosson, nuestro gran amigo Gasol. por supuesto, que yo estoy en el también.

    Saludos. Gracias por tus ojos, por tu tiempo.

    ResponderEliminar